La paz de un taller sólo para las mujeres. La naturaleza divina de las mujeres.





En esta conferencia, sathya Das cuenta de la diferencia de hombres y mujeres y de la naturaleza divina de la mujer.



Los hombres y las mujeres son tan diferentes que lo único que los une es la participación de una diversidad de cuenta. Se dice que la mujer llega a este mundo en el más alto grado de valor. En ella están presentes y desarrollados ya todas las cualidades que son necesarias para la felicidad. El hombre nace en el nivel más bajo de los valores. Por esto, para el hombre lograr algo, él tiene que hacer la masa de cosas diferentes y superar todo tipo de dificultades.

Cómo funcionan los cerebros de los hombres y las mujeres? Una mujer nunca puede ni pensar nada. Ella siempre se preocupa por alguien o algo. El hombre puede desactivar las emociones, y no pensar en nada en absoluto.

La naturaleza de los hombres a pensar que para él no había recibido, y que él es digno. Él va a seguir en cualquiera de las aspiraciones de las mujeres de agradar a dios. Es su egoísmo. Mujer egoísmo se expresa de forma excesiva el ministerio al que ella quiere prohibir y hacer correctamente.

La relación debe construir y femenino, el escenario, ya que la mujer perfecta de la naturaleza y la secuencia de desarrollo de sus relaciones será la correcta y conducen a la felicidad de las dos personas.

La mujer de su naturaleza divina debe promover el crecimiento de los hombres.
Si una mujer vive para satisfacer a otros, esperando a su destrucción total.

La mujer va a afectar el entorno, de los que alrededor de sí mismo construye. Por lo tanto, es muy importante distanciarse del entorno, que subestima su autoestima.

La mujer no se dará cuenta de su naturaleza divina, hasta que empiece a comunicarse con dios. Ella necesita estudiar alguna de las prácticas espirituales.

El mayor error de la mujer, que si se encontraba en разрушающем rodeado, sólo tienes que servir y el entorno propio de cambiar.

La mujer siempre debe atesorar un buen ejemplo es el miedo de la comunicación, en el que a ella la ven como un objeto de placer, o como en un objeto inútil.

Para las mujeres hay que darles permitir que el cuidar, sin sentirse obligado, y superar su deseo de inmediato darse totalmente al hombre. Para que, para que esto no suceda, la mujer no tiene que hacer tres cosas: vivir con el hombre, a dormir con un hombre, y darle de comer.
La mujer debe aprender a hablar, ya que ella no satisfecha en la relación.

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