La historia, que regala la esperanza

— El niño, el niño, no tendréis ningún niño, niña, un clímax! Todo, la finalización de la función reproductora. Científicos palabras — síndrome temprana de agotamiento de los ovarios. Nadie habla, no se presume, es usted más guapa no lo hace. El marido no trate de hablar — echará aún usted, tal es, ¿quién necesita una defectuosa?! Sí, según las estadísticas, en promedio, en los cincuenta — cincuenta y dos, y el treinta y dos. Todas las reclamaciones a las estadísticas. Que se han fijado los ojos en mí? Todos. La recepción ha terminado. La siguiente!






"La menopausia. Me la estación total de treinta y dos?" — Inka apenas contuvo las lágrimas, — el Marido no habla, sería aún esposo de esta, donde puedo conseguirlo?! Finalización de funciones, sino que acaso comenzaba, esta función? Es necesario ya que vivir con ello "todos los niños no se". Gloria a dios! Los mocos a nadie подтирать, los caprichos de empate, el no cumplir, los gritos de no escuchar.

El otro día won niños como gritaban en el patio, jugando así, que el vecino con el undécimo piso en la ventana ha salido y el mate incluso ha gritado, como ellos lo han sacado, y imitaba los gritos de: "Ааааааа!"

Inca iba por la calle y llorando, pensamientos, uno tras otro, накручивались y se convirtieron en una bola de nieve, de la que el frío en el alma. "La menopausia. El marido no. Los niños no. Tiene 32 años, la pareja de casados de los amantes, bueno, yo pensaba, aunque para mí de dar a luz. Pasan los años, no se detiene, el príncipe de buscar ya en otro tiempo".

El rimel se haya embadurnado, se ha derramado manchas negras. Una abuela estiró la servilleta.

— Seca зенки, no brama! Todos ellos los reptiles.

— ¿Quién? Los médicos? — preguntó inca.

— Y también los médicos, — la abuela se sentó al lado por el inca túpac en el banco esperando el autobús.

— Tengo la menopausia, — ¿por qué lo ha confesado inka de la casa de la abuela.

— A mí tampoco — respondió con indiferencia la abuela, cogió una servilleta y le tendió Инке.

— No brama. En la radio pasaban, los japoneses de las mujeres se alegran cuando tienen la menopausia, — bailan, cantan canciones, la fiesta de ellos, y no el fin del mundo. Dijeron, la fiesta de libertad femenina — lo que quiero, hago lo que no le temo a nada, ni залетов, ni de salidas.

— Por lo que sería de otra persona, con una cama enorme y залетать, — всхлипывала inca

— Tengo treinta y dos. El médico dijo: todos, los niños no se, a nadie, dijo, no hablar, que el marido no habla, y el que tengo y no tengo marido no era nunca. Palabras que se han hablado, y las lágrimas rodaban al mismo tiempo.

— Bueno, — dijo la abuela, — dios te Salve. Cayó en cualquier паршивец, загубил te hubiera toda la juventud, y en general, se emborrachó y el niño se habría perdido!

— ¿Cómo perdió?!

— Como, como, habría dejado en el autobús o se olvidó de dónde!

— Bueno, dirá también...

— ¿Por qué?! Todo es posible, aquí recientemente...

Ha llegado el autobús, no Инкин, pero la abuela, y ella se había ido.

La abuela, la abuela. El Inca también estaba la abuela, que vivía en el pueblo. La tía, como decía la mamá. El baby padre tenía un hermano, es su esposa. La Abuela Маруся.Inca a ella no iba ya diez años. Cuando era niña inca iba a casa de la abuela Марусе y el abuelo de stjepan cada verano. El abuelo de stepán encontraba Инку en la plataforma y la llevaba sobre los hombros de dos kilómetros hasta el pueblo. En la casa del abuelo juan se acercó en seguida a la cama y подбрасывал Инку en толстенную de plumas перину, parecida a la de un mágico en la nube. Inca caía allí, проваливалась, y al instante se olvidaba de todos sus niños desbarajustes.

Инкины padre y su madre vivían недружно, siempre riñan, reñían. Инке no bastaba el calor y la atención, pierina es instantáneamente pueda contrarrestar, — envolvió con tanto cariño, que estaba tranquilo en el corazón.

— Cómodo como en el paraíso — dijo inca.

— ¿Cómo sabes tanto en el paraíso? — se rió el abuelo juan.

— Los niños de todo el mundo sabe — вступалась abuela Маруся, — Aquí estarás bien aprender, recibirás la educación superior, saldrás de casarse con el ingeniero...

— ¡Ah! Y vas con él en el paraíso, — se rió el abuelo juan.

La abuela Маруся y el abuelo de juan eran personas creyentes. La fe de ellos era el siguiente: por todas las cosas buenas te lleva al paraíso, y por las malas al infierno. El bien y el mal se definieron a sí mismos.

— Sí, así es, en el infierno del lecho de перин no, no — negó con por el inca túpac abuela Маруся, echando Инку a dormir por la noche.

— En el infierno de la nada, bueno no, niña mía, ni la comida, ni televisor, ni baños, todo hay que lloran y sufren...

Inca cerraba los ojos y проваливалась en sueño profundo. Ella soñaba con la abuela Маруся con alas, como el de un ángel. En el sueño ella era pequeña y щупленькой, famoso acostaba a las blancas nubes en el negro de camas de hierro, y el abuelo de stepán sigue sacando Инку en la mano y echaba con las nubes en el globo...

— Trescientos dieciocho hasta la calle Стрельцова va? Inca se ha despertado y con las palabras "sí, sí" ha conseguido penetrar en el autobús, y por ella el hombre, liberado de su sueño de recuerdos. "Se ha decidido. Iré a la aldea", — pensaba inca, mirando por la ventana. Pasaron por delante de la casa, los árboles, otros autobuses, coches, gente. "Todo el mundo allí lloran y sufren" — la frase de la abuela marousi se movió en la cabeza.

"No quiero llorar y sufrir. Полежу en plumazo y todo el clímax de pasar". Inca ha inventado a sí mismo es un método de sanación y sonrió.

— Amo cuando la gente sonríe, — el hombre que ha llegado a tiempo junto con él en el autobús, miraba Инку y también sonreía.

— Niña, tienes una increíble sonrisa. El de ángel. "Lo que acordamos, ¿eh?

— Sí, — respondió inca forastero.

— ¿Y qué, si no el secreto? — preguntó el hombre y la cambié a libre cerca por el inca túpac lugar.

— Parece que me he acordado, donde se encuentra el paraíso.

— Y ¿donde? Personalmente tengo la sensación de que cerca de ti ya estoy allí.

— En Симкино.
— En el lado de la Киричей? Посудники, Новоярцево, Симкино, esto qué es? De allí?

— Sí. Me urge es necesario allí.

— Trescientos dieciocho allí no va, por desgracia. Necesitamos con ustedes en la próxima salir y coger el diecisiete de tranvía, y a través de una, dos, tres... seis paradas en el tren.

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— ¿Cómo lo llamaron? Llamaron, digo, ¿cómo?! — la abuela Маруся gritaba en el tubo de la que se puede despertar, no sólo los que duermen por la pared, sino también de los habitantes de las casas vecinas.

— La relación es buena. Yo te oigo, бабМарусь, no grites tan fuerte! — Inka trató de calmar a la abuela Марусю.

— Llamaron, digo, ¿cómo? Makar?! Oigo, oigo! Fuerte golosok, nuestra raza! — gritó la abuela Маруся.

— ¡Oh, dios de la estación de mi, la alegría — ¿y tú заливала "la menopausia, la menopausia, los niños no se"! Mágica pierina, Инусь?! Y? Y estoy hablando de eso! El pueblo-lo es, es como el paraíso, es allí, en las ciudades, la menopausia! Ven al Nuevo año todos juntos! Los tres juntos! Esperamos! publicado

Autor: Olga Plisetskaya

P. S. Y recuerde, sólo cambiando su consumo — estamos juntos cambiando el mundo! ©

Fuente: liwli.ru/children/perina-rasskaz-kotoryy-darit-nadezhdu/

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