El poder curativo de la renuncia

Son pocos los que realmente sabe cómo decir "no". Ya no es un lugar, donde ya no estoy dispuesto a mover sus fronteras. Y la convivencia con las personas (en la familia, el jardín de la infancia, la clase, el campamento, la Universidad, en el trabajo) implica compromisos, es decir, continuos avances de este con la frontera en dirección desconocida. Se considera que ceder bien. Entrar en el extranjero es la posición correcta. En todos los idiomas hay un análogo de nuestra expresión "Entra en mi posición".

"A ti que es una pena?", "уступи, tú eres una niña", "уступи, tú mismo niño", "уступи, tú eres más viejo", "уступи, tú eres más inteligente", "es avaricioso-carne de res", "dios les dijo compartir"...

Oyeron sus familiares de la voz? Yo – sí.

El hombre de mediana edad (y mayores) por lo general, muy fácil ceder: se pasa muchos años de entrenamiento. Peor que el otro: no es clara, donde el límite. Cuántas veces es necesario ceder? Cuántas veces compartir? Cuántas veces dar en la deuda? Cuando pedir el dinero de vuelta? Cómo hacerlo para que nadie se ha ofendido?




Un mundo donde las personas no saben, de rechazar, da a luz a los parásitos y de locos. Los parásitos siguen pedir y pedir, locos siguen dando y dando. Algunos eternamente acuerdan compartir, se mueven, saltan hacia adelante, dan en el deber, dar tiempo, cierran los ojos a un robo o a la traición. Otros se acostumbran a pedir infinitamente, se sientan en el extranjero silla, toman las cosas ajenas y robar comida, y a la espera de los suplementos, la voz golpeando la cuchara sobre el plato. Usted probablemente se sorprenderán si les diré que todo esto – la misma gente.

La falta de oportuna "no" vuelve locos a todos: y los que evita, de rechazar, y aquellos que se acostumbra a tomar en exceso. Si se recuerda que en la naturaleza todo es armonía es conexo, entonces es claro que la homeostasis una vez para siempre pone que da ante la necesidad de comenzar a tomar de nuevo: de lo contrario, morirás. Que hacer si tienes tantos tomaban, y tú lo mucho que estaba de acuerdo, que no queda nada? Saquear el botín, por supuesto.

Los parásitos y el loco todo el tiempo se cambian los roles. Hoy me dedicaba, vergüenza de decir "no", mañana yo me quedo con el de nadie porque "es normal". Ya que la norma considera de todo lo que quieras, si es... típicas. "Te he dado en el deber de hace un mes o ha cumplido con tu trabajo en la salida, por lo que me ha aparecido el "derecho moral" no acabado a mi, quitando a ti. Ah, no te he advertido? Tú también". En un mundo sin límites – el mundo de los psicópatas.

"No" aleccionador: recibe la frontera. Uno decide: "ya basta", e incluso se atreve a decir en voz alta. "No", dice, "la decimoquinta dm (dieciocho veces en el deber) no será". A quien está dirigido, piensa: y la verdad, tener que levantarse e ir por estar más (salir, por último, en el trabajo). Uno aprende a negar, el otro aprende a hacer algo por sí mismo. Y ambos son ahora conscientes de que el límite existe. Y ambos de la mejor manera. publicado

 

Autor: Paulina Гавердовская

 

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Fuente: bilet-v-zirk.livejournal.com/tag/%D0%BB%D1%83%D1%87%D1%88%D0%B5%D0%B5

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